NarcoAmérica
Agosto / 2011
publicado por Yerba
La intervención y la guerra
La mañana del 7 de agosto las principales páginas del periódico estadounidense, New York Times (NYT), reflejaban una sorprendente noticia: 24 agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), la DEA (Oficina internacional antinarcóticos) y militares jubilados del Comando Norte del Pentágono estaban dirigiendo, desde un centro de fusión binacional instalado en una base militar del norte de México, labores de inteligencia y de espionaje político dentro del país azteca. Las sospechas proyectadas en meses anteriores ante supuestas operaciones estadounidenses en suelo mexicano en el marco de la lucha contra el narcotráfico, gracias al rotativo neoyorquino, han sido cristalizadas en esta inciativa de coordinación conjunta concretada en la reunión que los presidentes de ambos países, Felipe Calderón y Barack Obama, celebraron el pasado marzo. Una coordinación que se ha mantenido en secreto, principalmente, porque atenta directamente contra la Constitución mexicana y la soberanía nacional del país latinoamericano. Una noticia que enciende de nuevo el debate de la solución de la guerra mexicana y significa un paso más del gobierno estadounidense hacia el control del país vecino.
La mañana del 7 de agosto las principales páginas del periódico estadounidense, New York Times (NYT), reflejaban una sorprendente noticia: 24 agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), la DEA (Oficina internacional antinarcóticos) y militares jubilados del Comando Norte del Pentágono estaban dirigiendo, desde un centro de fusión binacional instalado en una base militar del norte de México, labores de inteligencia y de espionaje político dentro del país azteca. Las sospechas proyectadas en meses anteriores ante supuestas operaciones estadounidenses en suelo mexicano en el marco de la lucha contra el narcotráfico, gracias al rotativo neoyorquino, han sido cristalizadas en esta inciativa de coordinación conjunta concretada en la reunión que los presidentes de ambos países, Felipe Calderón y Barack Obama, celebraron el pasado marzo. Una coordinación que se ha mantenido en secreto, principalmente, porque atenta directamente contra la Constitución mexicana y la soberanía nacional del país latinoamericano. Una noticia que enciende de nuevo el debate de la solución de la guerra mexicana y significa un paso más del gobierno estadounidense hacia el control del país vecino.




